Avisar de contenido inadecuado

Un reencuentro más que deseado por todos

{
}

Lo habíamos planteado con muchísima antelación, pero aún así estábamos un poco nerviosos. Todos. Era normal, hacía tanto tiempo que no nos veíamos que no sabíamos cómo íbamos a reaccionar. Pero teníamos esperanzas más que fundadas para que todo se desarrollase como la seda. Al fin y al cabo, habíamos forjado una amistad casi eterna.

Además, para evitar problemas engorrosos que nos supusieran tener que hacer traslados traumáticos a bordo de nuestros coches, decidimos alquilar un autocar. Encontramos unas ofertas nada desdeñables en www.autocares-hbv.com, y echando cuentas nos dimos cuenta de que no solamente íbamos a ahorrar dinero, sino también preocupaciones. Imaginad tener que desplazar más de ocho coches desde Andalucía a la frontera con Francia. Un caos, ya os lo digo yo. Menos mal que alguien sugirió lo del autocar, porque ya nos veíamos circulando por las autovías españolas como una escolta que acompañase al Rey...

La verdad es que fue una buena idea pensar en reencontrarnos con nuestros amigos franceses en aquella estación de esquí donde forjamos una amistad duradera. No pensábamos que nos iban a decir que sí, porque no están las cosas para hacer dispendios económicos costosos, pero fue muy satisfactorio poder reunir a nuestro numeroso grupo de amigos y, además, obtener respuesta afirmativa de nuestros compañeros galos. Así que sí, todos nos subimos al autocar con una alegría desbordante.

El viaje fue cómodo. Hacía ya algún tiempo que no me montaba en un autobús, pero tengo que reconocer que las cosas han cambiado un montón desde que, en mi tierna juventud, tenía que viajar desde mi pueblo al Instituto (que estaba a veinte minutos de trayecto) en unos enormes mastodontes de hierro y plástico que hacían un ruido terrible, eran incómodos y además expelían un humo negro altamente contaminante. Hoy en día los autocares gozan de todas las comodidades y de un confort excelente: asientos reclinables, más espacio entre sillones, aire acondicionado, luces individuales, un motor más silencioso... Para hacer un trayecto largo es la mejor opción, sobre todo si tienes que desplazar un grupo numeroso de personas.

Cuando llegamos a la estación de esquí nuestros amigos ya estaban esperándonos. Fue verdaderamente emocionante, de verdad. Pero si queréis que os lo cuente tendréis que esperar a otro día, así mantengo el suspense, je, je. ¡Hasta otra!

{
}
{
}

Deja tu comentario Un reencuentro más que deseado por todos

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre