Avisar de contenido inadecuado

¿La chispa de la vida?

{
}

No, no, no me refiero a esa bebida que todos conocemos y que se encuentra presente en todos y cada uno de los rincones del planeta. En este caso lo hago a la propia energía eléctrica, de la que tanto dependemos y a la que tan poco caso hacemos (salvo que nos llegue la factura de la luz, claro, que entonces sí que nos acordamos de ella).

Hace dos días, de repente, todo se volvió oscuro en mi domicilio. Yo pensaba que el problema se debía a una avería  general, pero la luz de la calle y de la escalera me confirmaron mis peores sospechas: algo ocurría en mi instalación eléctrica. Tras dos horas esperando a que volviese la luz por arte de birlibirloque, y una vez que las velas perfumadas de no se cuál hotel se terminaron, decidí que ya estaba bien. Gracias a la funcionalidad de mi teléfono móvil encontré rápidamente un electricista a través de www.guiaelectricistas.com, el cual me arregló con eficacia mi problema. Cuando volvió la luz me sentí muchísimo mejor.

Y es que no somos conscientes de nuestra dependencia casi absoluta con respecto a algunas cuestiones de nuestra vida cotidiana. Hoy en día no se concibe la existencia humana sin móvil, y nos resulta extraño encontrar un hogar sin Internet. Utilizar un vehículo propio se ha convertido en condición indispensable para acudir al trabajo, y los trámites que antes se convertían en tediosas gestiones burocráticas han pasado a ser una cuestión más que se solventa  a través de un teclado, un ratón y una pantalla.

Pero todas estas comodidades, además de hacernos más cómoda la existencia, también nos vuelven más esclavos. Tras estar dos horas sin luz me imaginaba casi en la Edad de Piedra, y estaba ya pensando en utilizar los travesaños de la silla y un par de piedras para hacer una fogata mientras pintaba en el pasillo algunas pinturas rupestres. Por la misma razón cualquier cuestión que afecte a nuestro móvil o a nuestra conexión a Internet se convierte en asunto de Estado, y muchas veces nos tiramos de los pelos si un mensaje no ha podido llegar por una momentánea mala conexión.

Así que me he prometido que voy a ser menos dependiente de los aparatos de nuestra cultura masificada y de alta definición. Eso sí, como con el tabaco, ya me quito el lunes que viene, ¿vale?

{
}
{
}

Deja tu comentario ¿La chispa de la vida?

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre