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Cambios de mentalidad

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Si hace 20 años nombrábamos la palabra “chatarrería” a muchos se nos venía a la cabeza la imagen de un descampado lleno de deshechos donde no podías encontrar nada útil. Sin embargo sí que se hacía uso de los chatarreros para vender aquellos utensilios que ya no se utilizaban o que se habían roto, como sartenes, camas viejas... Hace unos días pasaba por mi pueblo una furgoneta con megafonía indicando que se trataba de un chatarrero que compraba hierro viejo, cobre y metal en general. Y para qué? pues para reciclarlo, porque aunque se trate de un oficio muy antiguo y la ecología sea un concepto más moderno, desde siempre se ha reciclado. Y si no que se lo pregunten a los hojalateros, que con las latas que les vendía la gente hacían mil utensilios nuevos. Además estos centros han pasado a ser unos verdaderos centros de reciclaje.

El caso es que hoy en día seguimos teniendo la necesidad de deshacernos de cosas que no se pueden (o no se deben) tirar a la basura. Hay miles de cosas que podemos ir a vender a alguna de las muchas chatarrerías que existen, y que podemos encontrar en internet si no conocemos ninguna. Las hay repartidas por toda la geografía española, y en ellas podremos desprendernos de aquello que no nos sirve, sacándonos un dinerillo extra que siempre viene muy bien.

Y no sólo sirven para vender, también para comprar porque normalmente las chatarrerías están vinculadas al desguace de maquinaria y automóviles, por lo que también son proveedores de piezas de segunda mano para este tipo de elementos.

Como dato para conocer, la chatarra de hierro es utilizada para la producción de acero, y cubre el 40% del total de las necesidades mundiales de acero, lo que resalta la importancia de llevar todo el hierro del que tengamos que desprendernos a las chatarrerías para que puedan reciclarlo.

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